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7 mayo 2019

La imprevisibilidad y los riesgos de daños materiales en un entorno desafiante

Juan Velázquez de Cuéllar
Director de Daños Materiales
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Las tendencias sociales, ambientales y políticas están impulsando cambios fundamentales en los riesgos de daños materiales, un área que siempre se ha caracterizado por su previsibilidad.

Resumen

Los seguros de daños materiales constituyen una de las modalidades de seguro que mejor se comprenden y que son más predecibles. De hecho las aseguradoras llevan suscribiendo pólizas de seguro contra incendios desde hace más de 300 años. Sin embargo, los riesgos de daños materiales se están volviendo menos predecibles, reflejando los cambios sociales, políticos y medioambientales.

Según el Índice de Imprevisibilidad de QBE, el mundo es un lugar menos pronosticable para las empresas. Las dos últimas décadas y los últimos diez años en particular, han sido especialmente impredecibles, impulsados en gran medida por el deterioro de la estabilidad política desde el comienzo del milenio, las consecuencias económicas y políticas de la crisis financiera del 2008, los avances tecnológicos y, ahora, … el Brexit.

El

2010

fue el año más imprevisible de las últimas tres décadas

QBE Unpredictability Index

Panorama general

Esta dificultad para predecir tiene profundas implicaciones para los seguros de daños materiales. A pesar de tener una apariencia de perpetuidad, las fábricas, oficinas y edificios públicos son, sorprendentemente, vulnerables al cambio.

Los factores sociales, políticos, económicos y medioambientales, que cambian con gran rapidez, alterarán la ubicación y el modelo de lo que construimos así como la funcionalidad de los edificios.

Los avances en tecnología y aprendizaje automático no sólo hacen variar la forma en que operan las empresas, sino que también impulsan un cambio en la cultura laboral. Las diferentes pautas de trabajo y la gestión del personal se ven cada vez más favorecidas por las mejoras en la comunicación.

Se estima que el

68%

de la población del mundo vivirá en las ciudades en el 2050

La "globalización" también tiene implicaciones determinantes para los riesgos políticos y los riesgos derivados de eventos de la naturaleza. La mayoría de las ciudades de mayor crecimiento del mundo se encuentran en África y Asia. El aumento del desarrollo

en las zonas propensas a las catástrofes naturales modifica los efectos de los fenómenos meteorológicos y las catástrofes, en términos de daños físicos, a una escala antes nunca vista. El coste de los desastres naturales ha aumentado de forma constante: el clima extremo en 2017 y 2018 ha supuesto un coste total de 487.000 millones de dólares para las aseguradoras, según datos de Swiss Re.

La imprevisibilidad en el ámbito político también está teniendo un efecto en el desarrollo inmobiliario. Antes de comprometerse con nuevos proyectos, la incertidumbre conduce a los inversores más precavidos a adoptar una actitud de espera. Y ello conlleva a que las

tasas de ocupación de los inmuebles también se estén viendo afectadas por los factores económicos y políticos, ya que hay más locales desocupados o que permanecen desocupados durante más tiempo, lo que crea un perfil de riesgo totalmente diferente al de los inmuebles en uso.

Según PWC, los cambios en la aplicación de la tecnología digital seguirán reduciendo la demanda de espacio para oficinas y comercios, pero aumentarán la demanda de nuevos tipos de almacenamiento, cerca del cliente.

Exposiciones medioambientales

Los factores medioambientales son clave para los riesgos de daños materiales. La necesidad de reducir las emisiones y el consumo energético, por ejemplo, dará lugar a diseños y materiales de construcción innovadores, que pueden tener diferentes características de riesgo.

Ya existe una tendencia en las fábricas y comercios a incorporar el uso de energía verde (incluida la recuperación del calor y los huertos solares), al tiempo que se reduce el consumo de agua y la dependencia de artículos de un solo uso; pero eso puede implicar riesgos más amplios o diferentes.

Unas normativas o regulaciones medioambientales más estrictas podrían acortar la vida útil de los

edificios, que los convertiría en obsoletos o poco económicos con más rapidez. Un porcentaje cada vez mayor de nuevos edificios son “sostenibles”, según el Informe de Tendencias Globales de Construcción Sostenible. Dicho informe apunta a que casi la mitad de los encuestados afirman que la mayoría de los nuevos edificios construidos serán sostenibles en 2021, en comparación con el 27% en 2018.

Adaptándose a los cambios

La velocidad y la complejidad de los cambios es en la actualidad un reto importante para los propietarios y ocupantes de bienes inmuebles. En general, los edificios se diseñan y construyen con un propósito específico bien definido pero, en el transcurso de los años, suelen cambiar de uso con frecuencia.

Mientras, también los equipos y la maquinaria pueden quedar obsoletos – los avances tecnológicos – e incluso sometidos a los cambios en la legislación o la regulación medioambiental.

Los nuevos modelos de negocio, la tecnología y los cambios en las normativas medioambientales se espera que afecten a la demanda de determinados tipos de inmuebles. Según PWC, los cambios en la

aplicación de la tecnología digital seguirán reduciendo la demanda de espacio para oficinas y comercios, pero aumentarán la demanda de nuevos tipos de almacenamiento, cerca del cliente. Por ejemplo, las compras por Internet han provocado una disminución de las compras en las tiendas tradicionales y la creación de enormes centros logísticos automatizados. Es posible que los edificios más antiguos o con poco uso tengan que ser renovados

para adecuarlos a las nuevas normativas, prolongar su vida útil o cambiar su uso; por ejemplo, en los últimos años, muchos emplazamientos industriales se han convertido en espacios residenciales, comerciales o de oficinas. Durante los trabajos de rehabilitación el uso de materiales combustibles, los trabajos en caliente y los riesgos eléctricos conllevan un mayor riesgo de incendio. El ritmo de cambio también entra en juego después de la pérdida. Las empresas que la han sufrido desean flexibilidad a la hora de reconstruir una instalación o sustituir un equipo con objeto de adaptarse a los nuevos avances tecnológicos y la regulación medioambiental.

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Automatización del trabajo, el uso de robots

La tecnología está teniendo una gran influencia en la forma y el lugar donde trabajamos. Los avances en las comunicaciones logran que los empleados trabajen menos tiempo en las fábricas y oficinas aumentando el teletrabajo.

Más de la mitad de la población activa en el Reino Unido y los Estados Unidos trabajará a distancia en los próximos años (según el informe de la Oficina Nacional de Estadística y Profesionales Autónomos en América).

La automatización es otro factor que afecta al uso de los edificios, ya que la robótica sustituye cada vez más a los trabajadores de las fábricas y oficinas. Según la Federación Internacional de Robótica, el número de robots ha aumentado en un 114% en los últimos cinco años, y espera que se duplique de nuevo en 2021.

En la actualidad, varias empresas han establecido la fabricación “desasistida”, es decir, fábricas totalmente automatizadas. Los robots superan en número a los humanos, 14 a 1, en las instalaciones de fabricación de maquinillas de afeitar de Philips en los Países Bajos, mientras que solo

El número de robots ha aumentado en un 114% en los últimos cinco años, y se espera que se duplique de nuevo en 2021.

Robots superan en número a los humanos, 14 a 1, en las instalaciones de fabricación de maquinillas de afeitar de Philips en los Países Bajos.

 

cuatro trabajadores supervisan a los robots de la planta japonesa de robótica de Fanuc en Oshino.

La automatización y la robótica modifican los riesgos de daños materiales. Por ejemplo, una mayor dependencia de la tecnología pone más énfasis en los riesgos de avería de maquinaria y en la interrupción de la actividad empresarial. Las instalaciones y equipos son cada vez más complejos y de mayor valor,

y la maquinaria especializada puede tardar mucho más tiempo en repararse o sustituirse.

El aumento de la electrónica y la maquinaria es también un reto para los medios de control y extinción de incendios. La electrónica y la maquinaria tienden a generar calor y corren el riesgo de sufrir incendios eléctricos con más frecuencia, al mismo tiempo que el diseño de fábricas y centros logísticos

automatizados se centra en la eficiencia, más que en la intervención humana. De esta forma el acceso a las instalaciones puede verse obstaculizado durante una crisis, así como la ausencia de empleados también puede afectar a la gravedad de la pérdida.

El hecho de que haya menos trabajadores significa una mayor dependencia de los sistemas de detección y extinción automática de incendios, y es posible que los bomberos opten por hacer frente a un incendio desde el exterior del edificio al no existir riesgo para la vida de las personas.

Hay también consecuencias imprevistas y difíciles de predecir en el uso de las nuevas tecnologías en las fábricas o almacenes. Mientras que los trabajadores dejarán de trabajar en caso de incendio, no ocurre así con los robots que, de hecho, pueden acelerar la propagación de un incendio si continúan funcionando durante el mismo. El incendio de un centro logístico de última generación en el Reino Unido a principios de este año es un ejemplo de ello.

A pesar de las mejoras en la gestión de riesgos y en la regulación de la seguridad a lo largo de los años, las aseguradoras han experimentado un aumento de los siniestros por incendios industriales. Aunque no existe una causa única para ello, las máquinas, la electrónica y la rehabilitación de edificios han desempeñado un papel

A pesar de las mejoras en la gestión de riesgos y en la regulación de la seguridad a lo largo de los años, las aseguradoras han experimentado un aumento de los siniestros por incendios industriales.

importante en siniestros de gran envergadura. De igual manera el uso de tecnología de vanguardia también ha influido. Los planes de contingencia deben evolucionar al mismo ritmo que la tecnología y reflejar los nuevos escenarios; de igual forma los gerentes de riesgos deben utilizar el pensamiento lateral a la hora de elaborar sus escenarios hipotéticos.

Conclusión

A medida que los edificios y las fábricas se vuelven "inteligentes" se multiplica la imprevisibilidad de los riesgos a los que se enfrentan las aseguradoras y asegurados.

Los nuevos usos de los edificios, el aumento de la automatización así como las nuevas soluciones más respetuosas con el medio ambiente, están cambiando la naturaleza de los riesgos de daños materiales. Lo mismo ocurre con los métodos de mitigación de riesgos que pueden poner en práctica las empresas. El sector asegurador ha destacado en la protección contra el riesgo de daños materiales durante más de tres siglos, pero ahora y más que nunca, la importancia de la gerencia

de riesgos pasa a primer plano. Si bien los mecanismos de transferencia de riesgos proporcionarán un marco de seguridad para las empresas, ante la creciente imprevisibilidad, es la combinación de seguros e ingeniería de riesgos lo que hará que las empresas superen los imprevistos de un panorama en constante cambio.

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